El tratamiento.

Cada plan nutricional se apoya en una estrategia dietética bien definida. Un plan nutricional se diferencia de una dieta en el enfoque y en la metodología. No se trata de un menú cerrado a seguir, sino de aportar al paciente la información necesaria para que sea capaz de elaborar su propia dieta diaria (menú) con la elección adecuada de las alternativas que tiene. Es importante que el paciente conozca el por qué de evitar determinados alimentos y consumir otros. Estos planes nutricionales son de vital importancia para tratar aspectos como:
Ganancia o pérdida de peso. Cuando hablamos de alteraciones de peso es importante que realicemos un estudio adecuado de la composición corporal de la persona, valorando su porcentaje de masa grasa, masa magra y líquidos corporales. Para reducir grasa, ganar músculo y evitar una retención de líquidos excesiva es necesario un balance adecuado de nutrientes y un control calórico en base al consumo calórico que el paciente tenga a lo largo del día. Además de los aspectos nutricionales, es imprescindible tener en cuenta multitud de aspectos de salud, como la salud tiroidea y hormonal, la salud gastrointestinal y el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso e inmunológico.
Protección cardiovascular. Enfermedades como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la arteriosclerosis o infarto de miocardio.
Mejora de nuestro Sistema Inmunológico.
Reducción o control de procesos inflamatorios.
Regulación de la flora intestinal.
Protección hepática y detoxificación.

Duración: Según el plan.